México enfrenta saturación en ocupación hotelera por Mundial de 2026
A solo seis meses del inicio de la Copa del Mundo de la FIFA 2026, las tres sedes mexicanas —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— enfrentan una saturación crítica en su capacidad hotelera, con disponibilidad prácticamente agotada para las fechas del torneo. Según un análisis reciente publicado por Bolavip, la infraestructura hotelera tradicional ya se encuentra desbordada por la demanda masiva de aficionados nacionales e internacionales, lo que representa un desafío logístico sin precedentes.
Se estima que llegarán aproximadamente 590 mil turistas a estas ciudades, superando con creces la oferta convencional de habitaciones.
En Ciudad de México, que abrirá el certamen el 11 de junio con el partido inaugural México vs. Sudáfrica, se esperan 299 mil visitantes, de los cuales unos 44 mil recurrirán a plataformas de alquiler temporario en viviendas particulares para encontrar alojamiento. Guadalajara anticipa 138 mil turistas, con 20 mil optando por hospedaje alternativo, mientras que Monterrey recibirá 154 mil aficionados, generando 161 mil noches de ocupación y requiriendo 26 mil estancias en rentas cortas. Esta migración hacia opciones no hoteleras busca mitigar la falta de plazas y descentralizar el flujo económico hacia barrios fuera de los circuitos tradicionales.
El conflicto ha escalado debido a la alta demanda anticipada, que ha llevado a incrementos significativos en tarifas —en algunos casos superando el 300% en comparación con temporadas altas normales— y a una ocupación proyectada entre el 80% y 85% en hoteles durante los días de partidos, con rentas temporales alcanzando cupo total. Aunque el impacto económico será positivo —con derramas estimadas en 345 millones de dólares en CDMX, 101 millones en Guadalajara y 113 millones en Monterrey—, la escasez obliga a los organizadores y visitantes a explorar alternativas como Airbnb y otras plataformas de estancia corta para evitar quedarse sin opciones.
Con el torneo coorganizado por México, Estados Unidos y Canadá a punto de comenzar, las autoridades turísticas y hoteleras enfatizan la necesidad de soluciones coordinadas para garantizar la hospitalidad. El uso masivo de hospedaje alternativo no solo resuelve parcialmente el problema logístico, sino que también proyecta beneficios a largo plazo mediante el turismo de retorno. Sin embargo, la situación pone en evidencia los límites de la infraestructura actual y la urgencia de planificar mejor para eventos de esta magnitud en el futuro.
