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Fernando Mendoza el hijo de inmigrantes que apunta a jugar en los Raiders en la NFL

Imagen por Cortesía

Fernando Mendoza, el quarterback de 22 años nacido el 1 de octubre de 2003 en Boston pero criado en Miami, Florida, se ha convertido en una de las figuras más destacadas del fútbol americano universitario. De ascendencia cubana por parte de sus cuatro abuelos, quienes emigraron de Cuba tras la Revolución, Mendoza creció en una familia orgullosa de sus raíces latinas, con un fuerte sentido de comunidad y sacrificio. Sus abuelos, nacidos en La Habana y Santiago de Cuba, inculcaron en él y en su hermano Alberto —también quarterback en Indiana— valores de perseverancia y gratitud. Esta herencia cultural ha sido un motor constante en su carrera, destacando su orgullo por representar a la comunidad hispana en un deporte dominado tradicionalmente por otros perfiles.

En su etapa colegial, Mendoza inició en California (Cal), donde se graduó en Administración de Empresas de la prestigiosa Haas School of Business en solo tres años. Tras redshirt su primer año, se consolidó como titular en 2024, lanzando para más de 3,000 yardas y 16 touchdowns. En 2025, tras transferirse a Indiana, explotó: lideró a los Hoosiers a un récord perfecto de 13-0 (incluyendo playoffs), ganó el Heisman Trophy —el primero en la historia del programa—, el premio Maxwell, Walter Camp y fue nombrado Jugador Ofensivo del Año en la Big Ten. Culminó su temporada con 3,535 yardas aéreas y 41 pases de touchdown (récord nacional), guiando a Indiana a su primer campeonato nacional al vencer a Miami en el CFP National Championship.

Sus raíces latinas y su conexión con Miami —donde jugó en Christopher Columbus High School y fue un recluta subestimado— hicieron del título nacional un momento emotivo. Enfrentó a los Hurricanes en el Hard Rock Stadium, su "hogar", y realizó jugadas clave como un touchdown terrestre en cuarta oportunidad que selló la victoria 27-21. Mendoza ha enfatizado cómo su herencia cubana lo motiva a jugar no solo por sí mismo, sino por su familia, su madre (quien batalla con esclerosis múltiple) y la comunidad inmigrante, hablando a menudo de fe, familia y el "sueño americano" construido por sus abuelos.

Con proyecciones que lo colocan como la selección No. 1 overall en el Draft NFL 2026 por los Las Vegas Raiders —quienes poseen el pick gracias a su récord perdedor y enviaron a figuras como Mark Davis y Tom Brady a observarlo en el título—, Mendoza está a punto de dar el salto profesional. Su inteligencia cerebral (sin intercepciones en playoffs contra defensas élite), liderazgo y habilidades duales (paso y carrera) lo posicionan como el franchise quarterback que Las Vegas necesita para revitalizar su ataque. El camino de Mendoza, de recluta olvidado a campeón y futuro astro de la NFL, inspira a una nueva generación de latinos en el deporte.

Redacción



  



  

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