Bad Bunny hizo historia como el primer artista latino en encabezar el medio tiempo de un Super Bowl
Bad Bunny, el rey del reggaetón puertorriqueño cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, hizo historia el 8 de febrero de 2026 al convertirse en el primer artista latino y de habla hispana en encabezar en solitario el show de medio tiempo del Super Bowl 60, celebrado en el Levis Stadium de Santa Clara, California. Con una presentación de 13 minutos auspiciada por Apple Music, transformó el escenario en una vibrante celebración de la cultura latina y puertorriqueña, marcando un hito en el evento deportivo más visto del mundo y consolidando el ascenso global de la música en español.
El espectáculo fue una explosión de orgullo caribeño: Bad Bunny emergió entre cañaverales simbólicos de Puerto Rico, acompañado de elementos como una casita rosa icónica, un desfile de banderas latinoamericanas, referencias a la vida cotidiana boricua —incluyendo jíbaros, dominó y piraguas— y una boda latina real oficiada por él mismo. Interpretó éxitos como “Tití me preguntó”, “Yo perreo sola”, “Safaera”, “Monaco” y temas de su álbum ganador del Grammy Debí Tirar Más Fotos, fusionando ritmos reggaetón con toques salseros y mensajes visuales de diversidad, amor y resistencia cultural.
La noche contó con invitados estelares que elevaron la fiesta: Lady Gaga se unió para una versión latinizada de “Die With a Smile” y “Baile inolvidable”, recreando una boda simbólica llena de emoción; mientras que Ricky Martin apareció para interpretar “Lo que le pasó a Hawaii”, uniendo generaciones de artistas puertorriqueños. El show mantuvo un enfoque en la celebración y el baile, sin discursos explícitos, pero con un impacto contundente que reivindicó la presencia latina en Estados Unidos.
Este momento histórico no solo confirmó a Bad Bunny como el artista más grande del planeta —tras su victoria en los Grammy una semana antes—, sino que representó un antes y un después para la música latina en la cultura mainstream estadounidense. Con millones de espectadores bailando al ritmo de sus canciones mayoritariamente en español, el puertorriqueño demostró que el orgullo boricua y la fiesta latina ya son parte inseparable del gran escenario global.
