Drake Maye confiesa que jugó el Super Bowl lesionado
Los New England Patriots cayeron derrotados 29-13 ante los Seattle Seahawks en el Super Bowl LX disputado el 8 de febrero de 2026 en Levis Stadium, y su quarterback Drake Maye reveló posteriormente que jugó con una lesión en el hombro derecho que arrastraba desde la Final de la Conferencia Americana contra Denver. El joven pasador de segundo año, quien había sido el más preciso de la NFL en la temporada regular y terminó segundo en la votación al MVP, optó por competir a pesar del dolor: "Me lo inyecté, así que no sentía mucho. Estaba listo para jugar, y se sentía bien", declaró en la rueda de prensa post-partido, dejando claro que no usaría la molestia como excusa.
A pesar de la inyección analgésica administrada antes del encuentro, Maye tuvo una noche complicada bajo la presión constante de la defensiva de Seattle, apodada Dark Side. Fue capturado en seis ocasiones, lanzó dos intercepciones —una devuelta 45 yardas para touchdown por Uchenna Nwosu— y perdió un fumble que Sam Darnold convirtió en anotación. Aunque logró conectar dos pases de touchdown, incluyendo uno de 35 yardas a Mack Hollins en el tercer cuarto, la ofensiva de Nueva Inglaterra permaneció sin puntos durante tres cuartos completos, quedando abajo 19-0 temprano en el juego.
Maye asumió responsabilidad sin rodeos tras la derrota que convirtió a los Patriots en la franquicia con más caídas en Super Bowls: "Definitivamente duele. Jugaron mejor que nosotros esta noche" y "No pondría al equipo en peligro de no ser yo mismo. Simplemente no hice jugadas esta noche". También expresó empatía por los aficionados y la familia que viajaron para verlo: "La familia que viaja de tan lejos para vernos jugar… no arruinen su noche. Esto apesta y duele". Su actuación fue calificada como "penosa" y de "terror" por analistas, marcando un contraste doloroso con su brillante temporada regular.
A pesar del revés, la valentía de Maye al jugar lesionado y su madurez al no excusarse resaltan su carácter en un momento de alta presión. El Super Bowl LX representó una "noche de pesadilla" para el quarterback de 23 años, pero también un capítulo en su ascenso como líder de los Patriots. Con el equipo ahora enfocado en la reconstrucción tras este récord negativo histórico, Maye emerge como una figura central para el futuro, demostrando que incluso en la derrota, la determinación y la honestidad pueden definir a un gran competidor en la NFL.
