Boda del medio tiempo del Super Bowl fue real
El show de medio tiempo del Super Bowl LX encabezado por Bad Bunny en Levis Stadium incluyó un momento histórico y emotivo: una boda real y legal celebrada en vivo ante millones de espectadores. La pareja, cuyos nombres no fueron revelados inicialmente en muchos reportes (aunque algunos medios como People identificaron a Eleisa "Elli" Aparicio y Thomas "Tommy" Wolter), había invitado previamente al artista puertorriqueño a su ceremonia privada. Bad Bunny, en un giro inesperado y generoso, les propuso invertir los roles: en lugar de asistir a su boda, los invitó a casarse durante su presentación en el escenario más grande del mundo, convirtiendo el enlace en parte integral del espectáculo auspiciado por Apple Music.
La ceremonia se llevó a cabo aproximadamente cinco minutos después del inicio del show de 13 minutos, en un segmento ambientado como una celebración latina y caribeña. Vestidos de blanco, los novios intercambiaron votos frente a un oficiante —identificado en algunos reportes como el pastor Antonio Reyes de Sacramentos Project Church—, rodeados de bailarines, una escenografía que recreaba una pequeña plaza al aire libre y elementos simbólicos puertorriqueños. El momento coincidió con la interpretación de “Baile inolvidable” junto a Lady Gaga, quien se unió poco después, fusionando el romance con la fiesta musical.
Bad Bunny no solo participó como testigo, sino que firmó personalmente el certificado de matrimonio, sellando la unión de manera oficial y legal.
Este detalle inesperado generó una oleada de reacciones en redes sociales y medios, convirtiéndose en uno de los pasajes más comentados del evento. La boda reforzó el eje narrativo del espectáculo centrado en el amor, la unión familiar y la identidad cultural latina, culminando con un mensaje proyectado al final: “lo único más poderoso que el odio es el amor”. La pareja describió la experiencia como “increíble” e “inolvidable” en publicaciones posteriores, destacando la emoción de vivir un sueño ante 70 mil asistentes en el estadio y una audiencia global récord de 135.4 millones de televidentes.
Con esta boda real —la primera en la historia de los shows de medio tiempo del Super Bowl—, Bad Bunny añadió un toque humano y mágico a su presentación ya legendaria. El gesto no solo sorprendió al mundo, sino que simbolizó la capacidad del artista para transformar un evento deportivo en una celebración colectiva de emociones universales, dejando un precedente inolvidable que unió música, cultura y amor en el escenario más visto del planeta.
